GANADERÍA
CONTEXTO
Un informe privado asegura que se lograría solo con incrementar en 10% el peso medio de faena de los novillos y novillitos… pero en un entorno económico estabilizado, con menores costos financieros y una industria exportadora competitiva.
CON TECHO. Los datos finales de faena y producción al cierre de 2024 vuelven a reflejar un estancamiento en la producción de carne, «una constante en la ganadería argentina», se advierte desde el ROSGAN. FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.

Con poco más de 13,9 millones de cabezas faenadas de enero a diciembre y un total de 3,18 millones de toneladas de carne producidas (equivalente carcasa), el peso medio por res en gancho se situó nuevamente por debajo de los 230 kilos, un techo que hasta el momento resulta difícil de superar bajo la actual estructura productiva».
Esta afirmación, a partir de los datos del cierre de 2024, abre el análisis contenido en el reporte semanal del ROSGAN (el Mercado Ganadero de la Bolsa de Comercio de Rosario) cuya edición coordina María Julia Aiassa.
Agrega que «un claro ejemplo de cómo se viene forzando la máquina en términos de extracción de animales para faena, se observa cada vez que el aumento en la oferta de carne se produce a expensas de los kilos obtenidos por res» .
El punto en cuestión, entonces, es que estamos «aumentando la faena de animales más livianos sin lograr un incremento genuino y sostenible de la producción» .
Dicho de otra manera: «El crecimiento sustentable de la producción de carne debe ir indefectiblemente de la mano de un aumento en los kilos producidos por animal» plantea el análisis.
Claro que, junto con el llamado de atención sobre el peso medio de faena, la especialista no soslaya «la importancia de las mejoras de base que se requieren en términos de índices de procreo y destete» .
CARENCIA. Se advierte sobre un «faltante estructural de novillos», producto -entre otras causas- de «varios años de políticas orientadas a favorecer la faena de animales livianos destinados al consumo local, en detrimento de lo demandando por la exportación».
Aiassa apunta que esto lo entienden los principales países productores de carne vacuna. Pone como ejemplo a Uruguay. «Compartimos varios aspectos relacionados con el manejo ganadero: el ambiente, las razas predominantes e incluso un sistema de crianza pastoril» señala.
Pero destaca «con un enfoque estratégico mucho más orientado hacia la exportación, Uruguay supo direccionar su ganadería hacia la producción de animales más pesados, capaces de abastecer con carne de calidad los principales mercados del mundo».
Advierte que en los últimos 15 años se ha ampliado la brecha entre los dos países en términos de peso medio de faena, que en Uruguay se ubica en unos 30 kilos por encima del registro de Argentina.
La comparación «resulta más impactante» dice, si se realizara «contra países como EE.UU., Australia o incluso Brasil, donde, por una combinación de características de las razas con las que trabajan y sistemas de engorde, las diferencias en pesos de faena suelen ser aún mayores».

En el análisis se apunta que «uno de los grandes pendientes que tiene la ganadería argentina, y que subyacen a estos diferenciales de producción, es la recuperación de una de las categorías que más potencial ofrece para aumentar de manera genuina la cantidad de kilos logrados por animal faenado: los novillos» .
Pone la lupa sobre el faltante estructural de novillos que sigue habiendo en el país «producto, entre otras causas, de varios años de políticas orientadas a favorecer la faena de animales livianos destinados al consumo local, en detrimento de lo demandando por la exportación», remarca.
Además de eso, las «condiciones macroeconomías poco favorables para producciones de horizontes más largos, han desincentivado históricamente este tipo de esquemas productivos en Argentina».
PARADIGMA. «El crecimiento sustentable de la producción de carne debe ir indefectiblemente de la mano de un aumento en los kilos producidos por animal» (…) «sin soslayar las mejoras que se requieren en índices de procreo y destete» dice el reporte del ROSGAN.
Al analizar el perfil de faena en 2024, puntualiza que «los novillos aportaron solo 1 millón de cabezas al número general; esto es apenas un 7% de faena total» .
Opone esta realidad al caso de Uruguay, donde «la participación de esta categoría alcanzó, en igual período, un 18%, es decir, unos 400.000 novillos de más de 6 dientes sobre una faena total de 2,25 millones de cabezas».
Además, «mientras el promedio de peso en Argentina -incluyendo novillitos- fue de 245 kilos, en Uruguay se obtuvieron unos 289 kilos de carne por novillo faenado, es decir, un 18% más que en nuestro país».

Aiassa ensaya una extrapolación de esos ratios al volumen que procesa anualmente Argentina. Dice que «sobre una faena de 14 millones de animales, una participación del 18% de novillos nos llevaría a sacrificar unos 2,5 millones de novillos anuales, es decir, 1,5 millones más que los procesados durante este último año».
Calcula que, para alcanzar ese número, y sin cambios en el stock general, «1,5 millones de animales que hoy se faenan como novillitos, deberían lograr el salto de categoría» .
A su vez, «con solo incrementar el peso medio de faena de esos novillos en un 10% (es decir, logrando un equivalente en gancho de 300-310 kilos de carne por res frente a los 282 kilos actuales y los 238 kilos con los que, en promedio, se sacrifican los novillitos), podríamos incrementar la producción en más de 100.000 toneladas, aun sin mediar cambios en el número total de animales en stock».
Concluye que esos cambios «deberían poder plasmarse independientemente del tan esperado crecimiento estructural del stock ganadero nacional».
Claro que ese objetivo podría lograrse, dice, «en el marco de una economía más estabilizada, con menores costos financieros pesando sobre las producciones de ciclos largos, y en la medida en que la industria exportadora no siga perdiendo competitividad por los elevados costos internos que aún pesan sobre la economía local».
PESO MEDIO DE FAENA EN ARGENTINA PRODUCCIÓN DE CARNE VACUNA EN ARGENTINA