FRUTICULTURA
SANIDAD
El daño sería muy significativo. En algunas quintas ya habría caído el 30% de los frutos que tenían las plantas hasta el viernes de la semana pasada. En el Sur sería muy poco relevante.
EXTREMAS fueron las condiciones meteorológicas hasta el último fin de semana, con muy elevadas temperaturas, muy baja humedad en el ambiente y viento Zonda. Esta imagen muestra el daño provocado por mancha roja en la finca de Jorge Urzúa, ubicada en El Divisadero, San Martín. FOTO GENTILEZA / Hilario Lázaro – INTA Rama Caída – San Rafael, Mendoza.

Las elevadas temperaturas y el ambiente seco que llegó de la mano de los episodios de viento Zonda registrados la semana pasada, habrían provocado ya importantes pérdidas por mancha roja en plantaciones de ciruela para industria en la Zona Este de Mendoza que, en su conjunto, aportaría este año el 8% de la producción oficialmente estimada para esta temporada, en toda la provincia.
El fenómeno se replica desde hace unos años -con intensidad variable- dadas ciertas condiciones ambientales y en un determinado estadío del ciclo biológico de esa especie que, llevado al calendario, se sitúa entre la primera semana de diciembre y mediados de enero.
Un primer relevamiento que realizamos desde la Redacción de Campo Andino, permitió identificar propiedades afectadas -podrían no ser las únicas- en un sector del Norte de San Martín y en la zona rural cercana la Ciudad cabecera del Departamento, y en algún distrito del departamento Santa Rosa, unos kilómetros más al Este.
Jorge Urzúa, productor de frutas en El Divisadero, en la parte norte del departamento San Martín, dijo que «el golpe de sol fue tremendo» y aseguró que «el daño ha sido muy grave» en su quinta de ciruelos D’Agen.
Urzúa, que, además de ciruelas, produce uvas para consumo en fresco y pistacho, aclaró que «la situación es similar en toda la zona» tanto en ese mismo distrito como en otros, inclusive en explotaciones aledañas a la cabecera departamental.
Mencionó, de paso, que también fue dañada -aunque en mucho menor medida, hasta el momento- su producción de uvas Red Globe, pero no las otras variedades de mesa ni las plantaciones de pistacho.
En diálogo con Campo Andino, el productor del Este señaló que el primer impacto, aunque significativamente menor, lo había provocado el viento del miércoles de la semana pasada. Pero el monte sufrió de manera contundente con el Zonda y los 43°C del último sábado.

EL DIVISADERO. En ese distrito del departamento San Martín no había antecedentes -al menos en las últimas tres décadas- de temperaturas tan altas junto con viento caliente y seco, a mediados de diciembre. FOTO / GENTILEZA Máximo Urzúa.
Estima que, a raíz del fenómeno, sumando los frutos caídos y los que es de prever que van a desprenderse, su producción puede verse afectada por una «pérdida probable cercana al 30%» en sus aproximadamente 20 ha de ciruelos D’Agen.
Es que, «la planta no soporta tan altas temperaturas, aparece el problema de mancha roja, y se quema la fruta» . A raíz de ello, «algunos frutos caen, y otros -aunque quedan en la planta- se los ve con zonas rosadas, como que están empezando a pintar, pero la realidad es que se quemaron», señaló.
Inclusive, los ciruelos ubicados «alrededor de los callejones se ha perdido más» de ese porcentaje de los frutos, aseguró. «Aunque podría no parecer tanto en un buen año productivo, es mucho en un negocio donde los márgenes son muy estrechos» reflexionó Urzúa.
Recordó que el año pasado hubo «8 ó 9 episodios de shock calórico en la provincia, y la verdad es que no tuvimos tanto daño como ahora» por este motivo, sino que «el mayor daño lo había provocado la helada».
Reconoce que «esto -aunque no lo podría afirmar- probablemente esté pasando en otros cultivos y, seguramente, en todo el mundo, como consecuencia del cambio climático… que a veces se intensifica y se hace sentir más».
Lo cierto es que «en más de 30 años nunca me había tocado un Zonda en esta época» y, «con temperaturas tan altas y un viento caliente y seco, las plantas están sometidas a un estrés terrible» .
Jorge Urzúa descartó que parte de los frutos puedan haber caído por la simple acción mecánica del viento. Lo atribuye exclusivamente al deterioro sufrido por el calor extremo, que se manifiesta en esta mancha roja. Por eso es que, «lo que no se quemó, no se cae».
JORGE URZÚA, de El Divisadero, San Martín, estima que a raíz del fenómeno -sumando los frutos caídos y los que es de prever que van a desprenderse- su producción puede verse afectada por una pérdida probable cercana al 30%, debido a este fenómeno. FOTO / GENTILEZA Máximo Urzúa.

Diego Pacheco, de San Martín, tiene una pequeña plantación que también ha sufrido el problema, «pero no tanto como en otras fincas que pude ver», comentó.
Su actividad principal es la compra y secado de ciruela, y recorriendo la zona -como parte de la rutina que le impone su actividad comercial- llegó al Departamento Santa Rosa. Allí fue donde, esta semana, vio el impacto de la mancha roja en una plantación de unas 7 ha de la firma Ángelo de Santi S.A., situada en el distrito 12 de Octubre.
En diálogo con Campo Andino, Pacheco reveló que «hay mucha ciruela en el piso, y muchos frutos en las plantas, con las manchas características» de este fenómeno. «Es que el sábado tuvimos temperaturas de 43°C y hasta 44°C en algunas zonas, a lo que se sumó el viento».
«La fruta que está en suelo se desprendió ese mismo día por el viento, pero de todos modos se hubiera caído una semana o diez días después… o en los primeros días de enero, debido a la mancha roja«, apuntó
Lo cierto es que, a partir de su experiencia en esto de recorrer la región viendo la evolución de los cultivos a lo largo del ciclo productivo, temporada tras temporada, el empresario no duda en dejar, a modo de estimación preliminar, que «en esa finca de Santa Rosa, veo un 40% de daño» .
Señaló que es «una finca que venía muy bien, con buena producción, aunque es una plantación que probablemente tenga 25 años y, aunque tiene buen nivel de nutrición y sanidad, no es lo mismo que un monte joven».
Adelantó que «hay otros productores que han tenido este problema» y que «algunas fincas están con un ataque muy importante, y otras, no tanto». Aclaró que «depende del estado de la plantación» y que «las plantaciones más viejas son más susceptibles».
El ingeniero agrónomo Jorge Garbuio, asesor de productores en el Este mendocino, comenta que ya venía viendo indicios en los primeros días de diciembre. Es que, según lo que observó, en esa zona en fenómeno de la mancha roja «vino este año de manera anticipada».
Lo atribuye al «drástico comportamiento del clima esta temporada, con numerosos episodios de Zonda, la sequedad del ambiente y muy altas temperaturas» . A raíz del estrés que sufre la planta le provoca alteraciones que se manifiestan con «una coloración violácea, como si el fruto estuviera madurando», hasta que termina cayendo.
También la radiación directa hace lo suyo, por lo que cobra importancia «el tamaño de las hojas y su capacidad para absorber agua» aclaró, aunque esto dependerá «de la fertilización previa que haya tenido el cultivo».
Apuntó asimismo a la importancia del manejo del suelo, «evitando moverlo y no limpiarlo sino, por el contrario, dejando una cobertura espontanea o algún abono verde para atenuar la temperatura y la radiación» y, «por supuesto, del adecuado suministro del agua, que no debería faltar en esta época».
El ingeniero Garbuio relató, por otro lado, su experiencia (y la de los productores a los que asesora) con el uso de bioestimulantes. Aseguró que «la planta cambia mucho cuando le mejoramos los sistemas radiculares».
También con aplicaciones vía foliar de «aminoácidos, extractos de algas y algunos productos antiescaldantes, que ayudan a reflectar la luz». Afirmó que «se reduce significativamente la caída por mancha roja«.
Mencionó, además, los sistemas de riego por microaspersión (usados para control de heladas), en este caso aplicados al control de altas temperaturas y baja humedad relativa. «Vienen dando muy buenos resultados», dijo, pero se está evaluando porque «puede ser contraproducente, debido al riesgo de generar problemas sanitarios por aparición de roya o provocar partidura de frutos» .
Finalmente, se mostró preocupado por los ataques de arañuela roja (Tetranychus urticae) un ácaro de «rápida reproducción, especialmente en condiciones de altas temperaturas y ambiente seco, lo que favorece su poder destructivo» .

SANTA ROSA. En una finca del distrito 12 de Octubre, estimaciones preliminares -no oficiales- dan cuenta de un daño cercano al 40% en una plantación de ciruelos D’Agen afectada por mancha roja. FOTO / GENTILEZA Diego Pacheco.
Omar Alonso, productor del Sur de San Rafael, en el límite con General Alvear (al Sur de la provincia), dijo a Campo Andino que, si bien hay alguna propiedad donde se ven frutos levemente manchados, no parece relevante, ni generalizado en la zona.
Es que, aunque «hubo picos de calor», las condiciones del tiempo no habrían sido tan extremas como las que sufrió el Este mendocino, ya que las temperaturas fueron no tan altas y, sobre todo, la humedad del ambiente fue más elevada.
Aclaró, de todos modos, que en sus plantaciones no observa frutos manchados. Lo atribuye al manejo que ha tenido el cultivo, y puso especial énfasis en la cobertura del suelo. En parte deja la vegetación que surge de manera espontánea y, sobre todo, por la siembra de trébol, lo que ayuda a «amortiguar el impacto de la temperatura y la radiación solar, y conservar la humedad».
En igual sentido se pronunció el ingeniero agrónomo Hilario Lázaro. El referente en ciruela para industria en la Estación Experimental Agropecuaria Rama Caída (San Rafael) del INTA, dijo que «a partir de lo visto y conversado con productores y colegas, lo afectado por mancha roja en la Zona Sur de Mendoza es -hasta ahora- inicial y de escasa magnitud«.
En diálogo con Campo Andino, el profesional recordó que «la mancha roja como síntoma visible, ocurre -en esta variedad de ciruelos- en una ventana de sensibilidad que va desde fines de la primera semana de diciembre hasta mediados de enero, cada vez que la temperatura del aire sube por encima de 35°C o 36°C aproximadamente, por varias horas» .
Explicó que «provoca detención del crecimiento, coloración parcial e irregular de frutos y posterior caída» . Apuntó de paso que, al menos en el Sur mendocino, «este año el fenómeno se da con relativo atraso, en coincidencia con una floración casi quince días más tardía» .
El referente del INTA Rama Caída señaló que «ante esta situación de estrés –entendido como todo factor negativo que limita la productividad del cultivo en una etapa especifica del ciclo– es posible disponer algunas medidas para morigerar el daño».
Por ejemplo, «asegurar el suministro de agua, para que la planta transpire y pueda enfriarse, y otras que atenúan la radiación o el calentamiento de la planta o de los frutos».
Entre estas últimas, «mantener el suelo con cobertura vegetal en los interfilares, para que reduzca la re-irradiación desde el piso». Mejor si esa cobertura es espontánea, natural, dijo Lázaro, «porque -al estar adaptada al ambiente- va a consumir menos agua, y por esa misma razón, hay que mantenerla relativamente corta» .
De alguna manera asociado con esto, «prescindir de los rastreos, para evitar daños en las raíces y mantener esa cobertura».
Volviendo al punto inicial, «asegurarse de regar lo suficiente… y si fuera un poco de más, mejor -dijo- para tener un suelo húmedo y fresco, y proveer de suficiente agua a la planta y a la cobertura». Esto, «dentro de lo posible, es decir, sujeto al régimen de turnado y a la disponibilidad de agua de cada regante».
Por otra parte, «mantener a raya a la arañuela, porque pica la hoja, y por esa herida la planta pierde agua».
Lázaro mencionó también el uso, en lo posible, de «productos bioestimulantes que atenúan los efectos del estrés en las plantas». Estamos hablando de «extractos de algas, aminoácidos…».
Explicó que estos productos «actúan como activadores del metabolismo normal del árbol o bien, de los mecanismos de resistencia al propio estrés». Entre los más conocidos están «los extractos de algas y aminoácidos, de probada utilidad para aliviar a las plantas».
Indicó que «aplicados por vía foliar, pueden dar una rápida defensa adicional antes de la aparición del daño». Pero lanzó una advertencia: «Sin embargo, su eficacia frente a este problema es todavía poco conocida» remarcó el ingeniero Hilario Lázaro.
«Hablamos entonces de agua, radiación y calor; sin embargo, somos testigos de quintas bien regadas, con serios problemas este año. Por otro lado, tenemos otras en stress severos de agua, que hasta estos días no sufrían mancha» reveló el profesional.
Entre las primeras mencionó, precisamente, el caso de la propiedad de Jorge Urzúa, el productor de El Divisadero. Visitó esa plantación este último fin de semana, y da fe de las condiciones de cuidado del cultivo.
«Es una finca con riego por goteo (y monitoreado), aplicado sin restricciones, en función de la demanda del cultivo; con suelo profundo y con muy buena reserva de humedad; plantas bien nutridas, con muy buena expresión vegetativa; con la mejor sanidad… pero con el calor y el viento del sábado, pasó lo que pasó», lamentó el referente del INTA.
DAÑOS POR MANCHA ROJA EN CIRUELOS MANCHA ROJA EN CIRUELO D'AGEN