HORTALIZAS
NEGOCIOS
Será rentable para quienes llegaron a cosecha con buena calidad, según aclaró Aldo López, del INTA La Consulta. Las exportaciones, ante algunos “claroscuros”.
Mientras se aguarda la difusión del relevamiento del Instituto de Desarrollo Rural de Mendoza sobre el área cultivada con ajo en 2021, se va acercando el momento de la cosecha fuerte. La recolección comenzó lentamente (de manera anticipada) hace alrededor de una semana en San Juan y en algunos sectores de Mendoza.
Pero son muy pocos productores, con cultivos instalados en zonas más cálidas o que en mayor medida han sufrido escasez de agua (y sobre todo en parcelas con suelos predominantemente arenosos), lo que venía sometiendo a las plantas a condiciones de estrés hídrico. Así lo aclaró el ingeniero agrónomo Aldo López, del Proyecto Ajo del INTA. En diálogo con Campo Andino, precisó que la zafra se va a intensificar dentro de diez días aproximadamente.
Desde la Experimental La Consulta del Organismo nacional (que centraliza las acciones de investigación y transferencia en esta materia), López estimó que “puede haber un poco más de ajo, no mucho más que el año pasado”; y comentó un par de situaciones que podrían darse en el escenario comercial de esta temporada. Una positiva y la otra negativa.
La positiva es que “aumentó el costo del flete de China a Brasil”, lo que favorecería las condiciones de competencia del producto cuyano en el país sudamericano, que es el principal mercado para el ajo de Mendoza y de San Juan.
Pero esta temporada podría fortalecerse una arista negativa, según Aldo López. Es que “Brasil ha venido incrementando su producción (con más superficie cultivada y mayores rendimientos) y mejorando la calidad”. Ese producto “sale al mercado en una fecha en la que compite directamente con la producción nuestra y no con la de China”.
Por otra parte, incide la necesidad de efectivo para pagar la cosecha. López precisó que, si la recolección es manual, “el costo puede fluctuar entre $ 60.000 y $ 80.000 por hectárea, y el efectivo tiene que estar disponible cada sábado porque la gente tiene que cobrar”.
Esto es un verdadero problema para el productor que se ve urgido de vender el ajo en verde, en busca de los pesos necesarios para poner en mano de los jornaleros el fin de semana.
Hay otro perfil de chacarero que también tiene que acudir tempranamente con su producto al mercado, aunque esté en condiciones de financiar la recolección. Es el que no tiene estructura de poscosecha.
“Ésa es otra limitante para una parte de los productores mendocinos -indicó el ingeniero López- que tienen que salir a vender el ajo en verde porque no tienen dónde guardarlo”. Admitió que “esto genera una situación de sobreoferta, que puede terminar tirando un poco hacia abajo los precios” del producto sin procesar.
En el primer tramo del mercado (donde confrontan intereses productores y empacadores) y aunque sin hablar de precios, el referente del INTA puntualizó que “otro tema que hay que poner en la balanza es la inflación, porque no es lo mismo un precio pagado ya, que otro pagado en tres meses”. Claro que “raramente el empacador paga el ajo al contado, sino que en la medida que va cortando y vendiendo, va cancelando la compra”.
Por lo pronto, el ingeniero Aldo López indicó que “producir una hectárea de ajo puede haber costado, esta temporada, entre $ 500.000 y $ 1.000.000 (costo de campo, sin poscosecha), dependiendo de la tecnología que se haya aplicado al cultivo”. Mientras que “el rendimiento podría fluctuar entre 30.000 kilos y 55.000 kilos en verde”.
Lo cierto es que “el que ha producido bien (ajos de buen calibre, de buena calidad, y con un buen manejo en poscosecha) podrá cerrar el ciclo sin problemas de rentabilidad”. Por el contrario, “al productor que tenga para ofrecer ajo chico, manchado…es probable que los números no le cierren”.
Todavía no es posible llevar todo esto a valores concretos, porque no se ha formado el precio en los mercados. De hecho, López aclaró que “hay variables que pueden cambiar, y el panorama podría ser distinto”.
UNA CONSIDERACÓN FINAL
En este punto, y para cerrar, nos permitimos un par de consideraciones que corren exclusivamente por nuestra cuenta.
El grueso del negocio del ajo argentino (hablamos estrictamente del de Mendoza y el de San Juan) pasa por las exportaciones. En ese plano -y para simplificarlo- hay dos variables determinantes de cómo se “acomodarán los tantos” en toda la cadena productiva.
Una, es la situación de las plazas comerciales de destino. En este caso, Brasil, que es el cliente de mayor relevancia para este producto. Entonces, primero, habrá que ver el grado de firmeza de la demanda en ese mercado. Por el lado de la oferta, parece haber “claroscuros”. Por una parte, se sabe que los brasileños están produciendo más y mejor. Pero también se sabe que a los chinos (que suelen aplicar prácticas comerciales amañadas) les resulta más caro este año llegar con su producto a Sudamérica. De esto, básicamente, dependerá de cuánto estarán dispuestos a pagar los brasileños. Cómo se plasmará finalmente esta ecuación en el mercado, no se sabe.
LA “VARIABLE ARGENTINA”
A esto hay que sumar otra viable, que es “bien argentina”. El tipo de cambio. Es de imaginarse que de uno y de otro lado del “mostrador” (productores y empacadores-exportadores) estarán preguntándose cuánto tiempo más podrá sostenerse la “brecha” que separa la cotización del dólar oficial del paralelo.
No olvidemos que con el primero se cobra, y con el segundo se compra (o es la referencia implícita -pero ineludible- para afrontar costos de insumos, en general). Eso, siempre y cuando haya qué comprar. Porque las restricciones de acceso a las divisas vienen recortando fuertemente la posibilidad de proveerse de distintos insumos.
Para colmo de males, a la incertidumbre propia del contexto macroeconómico de Argentina, se suma la acumulación de incertidumbre política, “sobredosificada” ahora, a 30 días de elecciones de medio término. No sería prudente descartar que, cualquiera sea el resultado de los comicios, la segunda mitad de noviembre llegue con novedades en materia cambiaria. Si esto fuera así, está claro que va a incidir en los números finales de la temporada. Por eso es que todavía no se “muestran las cartas”. Digamos que, en esta mesa de truco, unos y otros están “orejeando” lo que les tocó; en una “mano” 2021/2022, que viene “mal barajada”, y que, esperemos, no deje perdedores… demasiado perdidosos.
AJO DE MENDOZA AJO DE SAN JUAN CAMPAÑA DE AJO 2021