AGROINDUSTRIA

TECNOLOGÍAS

El tomate para industria tuvo su jornada técnica en Mendoza con alrededor de 600 asistentes

21 de febrero de 2022

La Experimental La Consulta del INTA recibió a los actores de una cadena que consolida su esquema de integración y espera cerrar otra buena temporada.

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Con alrededor de 600 asistentes -entre productores, industriales, técnicos y proveedores de insumos, maquinaria y servicios- se realizó en San Carlos, Mendoza, una nueva edición del Día de Campo de Tomate para Industria.

El encuentro tuvo lugar -como en cada febrero- en el predio de la Estación Experimental Agropecuaria La Consulta del INTA que, junto con la Asociación Tomate 2000, reunió una vez más a los máximos exponentes de la cadena.

La convocatoria concitó el interés de agricultores mendocinos, sanjuaninos y riojanos. No sólo aquellos que forman parte de la Asociación, sino también numerosos productores que trabajan por fuera de ese esquema de integración, provenientes de distintas regiones.

Técnicos de empresas y de organismos públicos tuvieron participación activa en esta jornada. Los que desarrollan su actividad en el Valle de Uco y varios que llegaron a San Carlos desde otras zonas de Mendoza, de San Juan, e inclusive de La Rioja, donde (particularmente en Chilecito) viene creciendo el cultivo de tomate para industrializar.

La vuelta a la “presencialidad” plena alentó también la participación de poco menos de 40 firmas proveedoras con stands y espacios abiertos, donde expusieron su oferta de maquinaria, insumos y servicios, incluidas -según los casos- muestras dinámicas en parcelas destinadas para ese fin.  

El Día de Campo reunió asimismo a autoridades legislativas y ejecutivas nacionales, de las provincias de Mendoza y San Juan y de los municipios de San Carlos y Tunuyán. Entre ellas, el subsecretario de Economías Regionales de la Nación, ingeniero agrónomo Guillermo Martini, y el médico veterinario Fernando Rizza, director nacional de Desarrollo Productivo y Sustentable para Pequeños y Medianos Productores; y los subsecretarios de Agricultura de Mendoza y de San Juan, Sergio Moralejo y Martín Gómez Sabatié, respectivamente.

Asistieron también el director del Centro Regional Mendoza-San Juan del INTA, Dr. Ing. Agr. Claudio Galmarini y el presidente del Consejo Regional, Emanuel Pérez; la directora de la Estación Experimental Agropecuaria Mendoza, ingeniera agrónoma Analía Díaz Bruno, y su par de la Experimental Junín, ingeniero agrónomo Alejandro García.

DESDE TEMPRANO comenzaron a llegar productores y técnicos, para participar de una nueva edición de esta jornada en el INTA la Consulta.

LAS “ESTACIONES” TÉCNICAS

Como cada año, la jornada fue estructurada en varias estaciones técnicas. Una de ellas, centrada puntualmente en el reemplazo del guano por nuevas formulaciones de materia orgánica ajustadas a la exigencia de Buenas Prácticas Agrícolas, vigente desde 2021 para cultivos hortícolas. En esta oportunidad fueron expuestos, también, resultados de ensayos con productos en polvo, e inclusive con productos líquidos de origen orgánico.

Pudieron conocerse, por otra parte, conclusiones preliminares sobre la aplicación de fertilizantes y herbicidas de distinto tipo; como así también la respuesta de nuevas variedades de distintos obtentores. En algunos casos son semillas que ya están a la venta, pero también fueron sometidas a ensayos otras que las empresas están terminando de probar, antes de ser introducidas al mercado.

También evaluaron el desempeño de algunas de ellas, en el marco de un ensayo regional que implicó la instalación de cultivos experimentales a campo, en explotaciones del Valle de Uco y del Norte de Mendoza, de San Juan y de La Rioja.

En esos casos, replicaron -en fincas de productores- los ensayos realizados (durante temporadas previas) en la Estación Experimental Agropecuaria La Consulta del INTA, para medir la respuesta de esas variedades en los diferentes ambientes.

Todavía no se cosecha el tomate producido en algunas de esas parcelas de ensayo regional y, aunque hay algunos resultados preliminares (de San Juan y La Rioja), dejamos este tema para abordarlo puntualmente en próximas publicaciones de Campo Andino.

Los técnicos exhibieron también experiencias orientadas a bajar la densidad de plantación manteniendo rendimientos; al tiempo que hubo muestras dinámicas de maquinaria y drones para tratamientos sanitarios e incorporación -al suelo- de materia orgánica, según los casos.

AUTORIDADES. El director del Centro Regional Mendoza-San Juan del INTA, Dr. Ing. Agr. Claudio Galmarini (a la derecha), junto con el subsecretario de Economías Regionales de la Nación, Ing. Agr. Guillermo Martini; el Ing. Agr. Daniel Pizzolatto, director de la EEA La Consulta; su colega Cosme Argerich (referente nacional en tomate); y Fernando Rizza (médico veterinario.), director de Desarrollo Productivo y Sustentable para Pequeños y Medianos Productores.

CULTIVO BAJO CUBIERTA

En la jornada técnica pudo conocerse, además, el avance logrado en cultivo de tomate para industria bajo malla antigranizo. Esta modalidad (que no registra antecedentes en ninguno de los países productores) sigue en fase de ensayo, sin resultados concluyentes, considerando la diversidad de variables que intervienen en la ecuación.

La idea es poner a prueba la respuesta del cultivo en términos técnicos y económicos. Es que, por un lado, hay que montar una estructura lo suficientemente alta (algo más de 4 metros) como para que ingrese una máquina a cosechar, porque es la modalidad que permite reducir sensiblemente las erogaciones, en comparación con la recolección manual. Pero esa mayor cobertura implica un costo adicional que debería ser amortizado en un tiempo razonable.

En principio, con altos rendimientos y sin daños por granizo (es lo que debería evitar la malla), la inversión inicial podría ser amortizable. Por hay un problema adicional, y es que, montar esa estructura obliga a hacer tomate sobre tomate, lo que iría en contra de una “saludable” rotación, porque en principio impediría alternar anualmente las especies a cultivar en una misma parcela.

Lo admitió el ingeniero agrónomo Patrick Smith, responsable del Convenio de Vinculación Tecnológica entre el INTA y la Asociación Tomate 2000.  En diálogo con Campo Andino, el investigador y extensionista, admitió que “ése es el gran desafío”. Por lo pronto, “se hace centeno en invierno para incorporar materia orgánica”.

Por otra parte, como notan cierta afectación sanitaria por encima de lo aconsejable, “hemos hecho ensayos con microorganismos benéficos que ayudan a controlar -por ejemplo- fitóftora”, un tipo de hongo que provoca fallas (muerte de plantas) a los 15 ó 20 días del trasplante. Los resultados preliminares son alentadores, pero se sigue investigando, inclusive con otras alternativas de intervención que prescindan de formulaciones químicas.

El problema de la muerte por fitóftora al inicio del ciclo se observa también en cultivos no protegidos, cuando los productores repiten tomate por tres o cuatro temporadas consecutivas sobre las mismas parcelas.

El ingeniero Smith éste es el cuarto año que están trabajando con tomate sobre esa misma parcela experimental. Es un ensayo de largo plazo. Por eso, los investigadores muestran cómo viene avanzando la experiencia, pero todavía no recomiendan producir bajo cubierta, en la medida que no tienen resultados concluyentes.

EXPECTATIVAS FAVORABLES

A su turno, el director de la Experimental La Consulta, ingeniero agrónomo Daniel Pizzolatto (anfitrión del encuentro) destacó el particular interés despertado por esta jornada técnica, respaldado en los datos de la actividad que -dijo- “muestran un sensible incremento en superficie cultivada y en volumen de producción”.

En diálogo con Campo Andino, señaló que la superficie cultivada con tomate para industria, a nivel nacional, pasó de 6.135 hectáreas en la campaña 2019/2020 a 7.331 ha en 2020/2021; mientras que el volumen total de producción creció en ese lapso más de 140.000 toneladas, ya que pasó de 454.000 a las 595.000 t cosechadas el año pasado.

Esta performance del sector permitió acercar más la brecha con el consumo (la producción nacional no alcanza para atender la demanda interna Argentina).

Sobre este punto, Pizzolatto precisó que, mientras de enero a noviembre de 2020 las compras al exterior sumaron USD 34,9 millones, en igual período de 2021 (aún no están disponibles los datos de diciembre) el valor de las importaciones cayó a menos de la mitad, para situarse en torno a los USD 15,6 millones.

HACIA EL AUTOABASTECIMIENTO

El país consume alrededor de 700.000 toneladas de tomate (o su equivalente en producto procesado). De manera que esas casi 600.000 t “ya nos pondrían a unas 1.000 hectáreas del autoabastecimiento”, comentó el referente del INTA en el Valle de Uco.

Aunque después que se haga el balance final de la actual temporada, probablemente esté más cercano ese objetivo.

Es que en este ciclo (2021/2022), el área de cultivo creció hasta las 7.700 ha, mientras que la proyección inicial ubicaba la producción estimada en torno a las 640.000 toneladas.

Este volumen podría finalmente ser ajustado a la baja (quizás para quedar en 620.000 t), por el impacto de fenómenos climáticos en zonas productivas.

Es que, sin ir más lejos, este domingo granizó en San Juan (donde todavía quedan parcelas por cosechar), y 300 km más al Sur, en el Valle de Uco (al Centro-Oeste de Mendoza) la semana arrancó con lluvias generalizadas, y esto podría complicar la recolección. Lo cierto es que las cifras oficiales de este año se conocerán cuando se haga el balance de la temporada.

Las imágenes que ilustran esta publicación fueron cedidas por la EEA INTA La Consulta (San Carlos, Mendoza).

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