FORRAJES

MANEJO

Hay margen para ajustar prácticas de manejo del maíz para picado en el Este de Mendoza

29 de marzo de 2026

El Ing. Agr. Gabriel Martínez, asesor en Finca «La Florida» (Rivadavia) comentó que están corrigiendo problemas de suelo originados en los altos niveles de sodio. Con vistas a la próxima campaña, van a incorporar yeso para terminar de resolverlos. Además, adelantarán fecha de siembra y buscarán mejorar el equilibro nutricional.

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GABRIEL MARTÍNEZ BOLOGNA. El profesional, que expuso en la jornada técnica realizada hace un par de semanas en el Este mendocino, señaló que, en «La Florida», siguen optimizando prácticas de manejo, una variable determinante de los resultados (que -advirtió- no pueden medirse sólo por la genética utilizada). FOTO / Revista Campo Andino & Agroindustria.


Con un cierre de campaña que dejó un rendimiento promedio cercano a los 40.0000 kilos por hectárea de materia verde, la producción de maíz para picado comienza a encaminarse hacia el piso fijado como objetivo de mínima en Finca La Florida (en Rivadavia, al Este de Mendoza).

Es la propiedad donde tuvo lugar el capítulo «a campo» de la tercera jornada técnica de producción de forraje bajo riego, que organizaron el Cluster Ganadero de Mendoza, la Experimental Junín de INTA y la Facultad de Ciencias Agrarias (UNCuyo).

Por aquí dejamos el enlace que lleva directamente a la publicación en la que reflejamos algunos de los aspectos salientes de ese encuentro -realizado durante la primera mitad de este mes- que reunió a más de 170 productores y técnicos.

El silo de maíz es un insumo estratégico en la composición de la dieta de recría y engorde de ganado bovino, uno de los propósitos productivos del establecimiento propiedad de la familia Porcel-Manzano.

Con la producción, empaque y exportación de ajos como actividad principal en el Valle de Uco, la familia salió hace unos años a buscar tierras para expandir su oferta de esa hortaliza, y consolidarse en los mercados transnacionales.

Así fue que ubicó una finca en el Este mendocino, donde (a partir de la implantación de verdeos para recuperar los suelos) terminó integrando la chacra con la producción de carne, ampliando la porción de recursos financieros y técnicos para optimizar el cultivo bajo riego de especies forrajeras.

Compartimos, también, el link que enlaza con la reciente publicación donde volcamos algunos tramos de la charla que tuvimos con Gabriel Porcel, su esposa Mariela Manzano, y sus hijos Ludmila y Lautaro.

Para asumir la coordinación técnica de la producción de maíz, Porcel contrató a (su tocayo) Gabriel Martínez Bologna (oriundo de Villa Mercedes, San Luis), ingeniero agrónomo por la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Cuarto (Córdoba), donde ejerce la docencia, en la cátedra Producción de Cereales.

El profesional se desempeña como asesor en casi toda la provincia de San Luis, en algún establecimiento del Sur de Córdoba y algún otro de La Pampa, y en Finca «La Florida» (en Rivadavia), «adonde me sumé hace tres años» señaló.

En diálogo con Campo Andino, el Ing. Martínez Bologna subrayó que el hecho de haberse integrado a la explotación en el Este mendocino «nos permitió intercambiar conocimientos que tiene Gabriel de la zona, con los que yo pueda aportar sobre la producción de maíz».

Durante la charla, expuso situaciones de ésta y de otras zonas -particularmente de la Región Pampeana- que, eventualmente, podrían ayudar a otros productores a identificar situaciones presentes en el cultivo (o que anticipen su probable ocurrencia), para buscar -más temprano que tarde- asistencia profesional.

MEJORAR PRÁCTICAS DE MANEJO

Martínez recordó que en «La Florida» venían haciendo maíz; un cultivo que «no está muy extendido en la zona» y que, por esa razón, ofrece «margen para optimizar algunas prácticas de manejo… y eso es lo que hemos estado haciendo en estas tres campañas» .

Dijo que, en este caso, el mayor inconveniente se manifestó en los círculos regados con pivot, donde la alta pluviometría propia del sistema puso en evidencia una «limitada capacidad de infiltración y de aireación» debido a «deficientes condiciones físicas del suelo» .

El origen del problema está en los «muy altos niveles de sodio intercambiable» que destruye la estructura y genera compactación y sellado superficial, lo que termina afectando el crecimiento radicular.

Martínez indicó que «hemos venido haciendo correcciones, con algún inconveniente en los primeros años, pero le fuimos agarrando la mano y esta campaña logramos mejorar los resultados del cultivo… que estamos picando ahora».

Eso, aclaramos, fue sobre el cierre de la primera quincena de marzo. Hoy, en esas parcelas de «La Florida», ya están sembrando el ajo.

«TENEMOS UN PROBLEMA…». El mayor inconveniente se manifestó en los círculos regados con pivot, donde (por la mayor pluviometría que aportan, respecto al riego por goteo) quedó en evidencia la limitada capacidad de infiltración y de aireación debido a deficientes condiciones físicas del suelo, dadas por la presencia de altos niveles de sodio.

LOS DATOS DE RENDIMIENTO

Para esa fecha (cuando lo entrevistamos) el profesional calculaba que el rendimiento «va a estar rondando las 40 toneladas de materia verde por hectárea» .

En estos últimos días (sobre el final del mes, y luego de finalizada la labor) le consultamos cuál fue, finalmente, el rinde de maíz picado en esta campaña 2026.

Señaló que la producción lograda en los tres círculos sembrados (que totalizaron 106,2 ha), dejó un rendimiento promedio de 38.700 kilos/ha, levemente por debajo de su cálculo inicial (cuando la máquina todavía estaba picando).

APUNTAN A MAYORES RINDES

El Ing. Martínez, durante la charla que habíamos mantenido en Rivadavia, nos decía que «para las campañas siguientes, la idea es superar las 60 toneladas… y ver si podemos pisar las 70 toneladas, pero -para eso- tenemos que terminar de corregir los serios problemas de sodicidad del suelo» .

De todos modos, hay una limitante que no van a poder superar: el propósito prioritario del negocio. En ese sentido, el profesional reconoció que (la primera mitad de marzo) era «un poco temprano para picar», teniendo en cuenta que habían sembrado tarde.

Pero «nos adelantamos porque hay que sembrar el ajo cuanto antes». Es que -recordó- «el cultivo principal en «La Florida» es el ajo… y esta campaña resignamos algunas toneladas de maíz por hectárea, teniendo en cuenta esa prioridad».

SIN MULETAS… PERO «ENYESADO». A fin de atenuar el impacto del exceso de sodio en el suelo, en las parcelas donde cultivan maíz para ensilar (previo a la próxima campaña) van a incorporar yeso agrícola, para que fuerce al sodio a entrar en solución, y poder lavarlo con agua.

LO QUE FALTA CORREGIR

Sobre este punto, Martínez señaló que, si bien fueron haciendo ajustes en las últimas tres campañas, «quedan variables sobre las cuales hay margen para trabajar» .

Entre ellas, «terminar de corregir el nivel de sodio en el suelo; ir a fechas de siembra más temprana (entre el 10 y el 15 de octubre); y mejorar los niveles de fertilización» con «un manejo nutricional… quizás no tanto más alto, sino más balanceado» subrayó.

Hizo hincapié en este último concepto. «Sobre todo -detalló- buscando un balance entre nitrógeno, fósforo, azufre y zinc, que es la principal limitante (por fertilización) del rendimiento del maíz… y no sólo en esta zona, sino también en casi toda la Región Pampeana» reveló.

Advirtió -en relación con este asunto- que «si seguimos con estos niveles de extracción de nutrientes que viene haciendo la agricultura y con bajas tasas de reposición, dentro de poco vamos tener que sumarle a esa lista de 4, algunos más, como boro y calcio» .

EL PROBLEMA DEL SODIO

Sobre este punto, específicamente, Gabriel Martínez adelantó que «para la campaña que viene tenemos pensado agregarle al suelo yeso agrícola» dando así continuidad a las labores de manejo orientadas a mejorar la infiltración, todavía disminuida por los altos niveles de sodio.

Explicó que «el sodio se pega al complejo de intercambio (…) y tapa los poros, entonces el agua no infiltra» . Esto ocurre «sobre todo, con el agua de pivot, que tiene una pluviometría instantánea muy alta (a diferencia del goteo)».

A esto se suma el hecho que parte del agua aplicada al cultivo proviene de pozo, donde la concentración de sodio es mayor.

«Si uno quiere lavar ese sodio con agua no puede -agregó el profesional- porque está pegado al coloide del suelo. Primero hay que sacarlo de ahí, y para eso hay que agregar yeso, de manera que el calcio entre al lugar del sodio y el sodio quede en solución… y ahí sí lo podemos lavar» .


DOS AJUSTES MÁS. Para la campaña venidera van a adelantar la fecha de siembra y aplicar un manejo nutricional más balanceado. Pese a lo que queda por hacer, este año lograron un rendimiento promedio cercano a las 40t/ha (Mv), y se proponen llevar el piso a 50 ó 60 toneladas.


LA ROTACIÓN DE CULTIVOS

Martínez Bologna aclaró que, si bien «la reposición de nutrientes es muy importante, también lo es la rotación con pasturas» por su impacto positivo en «la fertilidad física y biológica» .

«Es que, si la fertilidad física y biológica no son óptimas, la fertilidad química -vía fertilización… vía incorporación de nutrientes- no actúa como tendría que actuar» afirmó.

Como mencionó la rotación con alfalfa, le señalamos que, dado ese caso, ahí (en «La Florida») no se podría hacer otro cultivo por 4 ó 5 años. Admitió que «no es posible en nuestro caso, porque tenemos que hacer ajo todos los años» .

ATENCIÓN CON EL POTASIO

En este punto, explicó algo para tener en cuenta en otros planteos productivos. Vale para «los casos en los que trabajamos cultivos para picado; donde no cosechamos solo el grano y dejamos el rastrojo para que se degrade en el suelo», aclaró.

«En los cultivos de silaje nos llevamos todo, y aunque es una zona -como casi todo el país- que no presenta niveles deficitarios de potasio -porque casi todo queda en el rastrojo y vuelve al suelo– cuando hacés picado muchos años en el mismo cuadro, te empezás a llevar todo el potasio» explicó .

«Los suelos de casi todo el país son muy ricos en potasio -enfatizó el Ing. Martínez- pero si seguimos con estos niveles de extracción con cultivos de picado, de acá a un par de años vamos a empezar a encontrar deficiencias de potasio, en casi todas las regiones de Argentina donde se hace picado», sentenció.

Recordó que «cuando se hace maíz para cosechar el grano, casi el 80% del potasio que absorbe el cultivo vuelve al suelo vía rastrojo» . Con el fósforo es distinto. Señaló que, en ese caso, «el grano se lleva alrededor del 70%» .

ADVERTENCIA. «En los cultivos de silaje nos llevamos todo; y aunque es una zona -como casi todo el país- que no presenta niveles deficitarios de potasio (porque casi todo queda en el rastrojo y vuelve al suelo), cuando hacés picado muchos años en el mismo cuadro te empezás a llevar todo el potasio» dijo el Ing. Martínez.

SOBRE LOS MICRONUTRIENTES

Aparte del boro y el calcio, que en cualquier momento podrían entrar en la «lista crítica», hay zonas que están empezando a dar señales de alerta en relación con otros micronutrientes en suelos agrícolas.

«En parte de la Región Pampeana, sobre todo en el Sur de Córdoba -dijo Gabriel Martínez- hemos empezado a ver algunos síntomas de deficiencias de boro en maíz. En girasol, ya han aparecido hace tiempo, y a la mayoría de los cultivos se le hace por lo menos una aplicación de boro en floración para mejorar el proceso de cuaje» reveló.

Además, «en el Sur de San Luis, (donde los suelos tienen más del 85% de arena y bajos niveles de materia orgánica), en algunos casos particulares hemos empezado a tener deficiencias de calcio» apuntó.

EL MANEJO; VARIABLE CLAVE

A modo de reflexión final, el Ing. Agr. Gabriel Martínez aclaró una cuestión relacionada con la importancia relativa que suele dársele a cada uno de los factores que determinan la performance del cultivo.

«Cuando la gente ve un maíz que pinta bien -comentó-  lo primero que me pregunta es: ‘¿Qué híbrido usaste?’; y la pregunta debería ser: ‘¿Qué manejo le diste?’ porque no puedo atribuirle sólo a la genética el resultado del cultivo».

«En realidad, dentro de las semilleras serias, la producción de cada híbrido varía poco; las diferencias grandes están en el manejo» enfatizó el profesional que asesora a los Porcel-Manzano en «La Florida».

CONTACTO. Quienes tengan alguna inquietud, pueden comunicarse con el Ing. Agr. Gabriel Martínez Bologna al 2657-661041

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